Un espacio con historia para vivir grandes momentos
En Masia Castellarnau, la piedra antigua respira con calma y el tiempo se detiene lo justo para celebrar lo que importa.
A solo unos minutos de Barcelona, este refugio señorial rodeado de naturaleza, legado y silencios llenos de significado, se convierte en escenario para bodas, eventos corporativos, celebraciones familiares y encuentros que buscan algo más que un simple espacio.
Aquí, la tradición convive con la elegancia actual: jardines que invitan a reunirse, salones que guardan siglos de historias y una gastronomía cercana, nacida del territorio, que acompaña cada ocasión con honestidad y sabor.
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CORPORATIVOS
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¿POR QUÉ
CASTELLARNAU?
MASIA CASTELLARNAU
Una masía edificada entre los siglos XIII y XIV con un torréon histórico y rodeada de jardines donde disfrutaréis de un entorno tranquilo y acogedor.
DE PROXIMIDAD
La Masia cuenta con una cocina basada en la gastronomía catalana con toques mediterráneos, utilizando ingredientes de proximidad de gran calidad
GRANDES Y PEQUEÑOS SALONES
El recinto cuenta con la edificación principal, declarada patrimonio de Interés Cultural que cuenta con salones grandes y pequeños además de un pabellón de nueva construcción que permiten escoger aquel ambiente que más se adapte a vuestras necesidades.
Desde el siglo XIII
La masía Castellarnau, también conocida como Torre Berardo, es una mansión señorial del siglo XIV que se encuentra en el término municipal de Sabadell, en el Vallés Occidental. Fue edificada entre los siglos XII y XIV y cuenta con dos plantas y vertientes a dos aguas, así como una torre de planta cuadrada, construida en 1575, de 17 metros de altura que tenía funciones defensivas.
Entre las masías pertenecientes a la parroquia de Sant Julià de Altura, una de las más destacadas y antiguas era la de Simón de Arnau. En 1325 la familia Borrell compra la masía, por aquel entonces denominada “castillo” y pertenece a esta familia durante más de un siglo.
Uno de los hijos de familia se casa en 1462 con la heredera de la masía Can Maduixer, de Terrassa, y por cuestiones de dotes y dominios de tierras empiezan una serie de disputas, lo que perjudica las relaciones de ambas familias.
De estas discusiones entre las dos masías surge una pugna que consistía en ver cuál de las dos casas construía una torre más alta en su propiedad. El ganador de dicha disputa fue el heredero de Can Maduixer que, años después, vendió la finca a la familia Viver y que paso a conocerse como Can Viver de la Torre Bonica.
La construcción de la torre de Castellarnau provocó la ruina a los Borrell de manera que un hijo del dueño acabó trabajando de panadero en can Viver. Todo por intentar construir una torre más ostentosa que la de su pariente. En la segunda ventana de la torre hay un escudo con las letras JHS, la inscripción de “Montserrat Borrel” y el año de construcción de la torre, 1575.
El 1622 se vendió la finca por el precio de 4500 libras barcelonesas a Francisco Berardo, quien únicamente poseyó Castellarnau durante 26 años, pero de quien conserva el nombre la torre. En 1648, Joan Martí, de Barcelona, compra la propiedad a Francisco Berardo y la estructura de la masía se conserva hasta la actualidad.
En 2005, la propiedad de Castellarnau construye en el mismo recinto un salón en el que llevar a cabo celebraciones y eventos, actividad a la cual se destina la masía en la actualidad